Los peligros de la explotación petrolera y gasífera en la Amazonia

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Un grupo de científicos y de organizaciones ambientalistas de América Latina pidió este jueves que los líderes de los países amazónicos que se reunirán la semana que viene en Belém (Brasil) declaren un freno a los proyectos de extracción de combustibles fósiles en la región. La petición reclama de los mandatarios de la región que no otorguen más concesiones para la exploración de petróleo y gas en la Amazonía, el mayor bosque tropical del mundo, y que rescidan “progresivamente” los proyectos existentes, mientras impulsan una transición “justa” hacia energías renovables.

“Las empresas estatales aún no están planeando el fin gradual de los combustibles fósiles y las privadas no se posicionan”, afirma el documento, que acusa a los gobiernos de no responsabilizar a las petroleras por los estragos causados con sus actividades de extracción. En Perú se registraron 566 derramamientos de crudo entre 2000 y 2021, mientras que en Ecuador fueron reportados 1.584 incidentes de este tipo entre 2012 y 2022, según datos recogidos en la petición.

Preocupa la intención de la petrolera estatal brasileña Petrobras de explorar yacimientos petroleros en la zona del océano Atlántico conocida como margen ecuatorial, que se ubica frente a la desembocadura del río Amazonas.

Moratoria

En ese sentido, varios científicos llamaron a los líderes de la región y al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien no ha descartado la exploración por parte de Petrobras, a seguir el ejemplo de su homólogo colombiano, Gustavo Petro, que declaró una moratoria sobre nuevos proyectos de hidrocarburos en el bosque tropical. “Entendiendo el rol vital de la Amazonía y cómo se pone en riesgo por la industria del gas y del petróleo, ese posicionamiento de los líderes de la región debe pasar por la moratoria sobre la exploración petrolera”, afirmó el ingeniero Andrés Gómez, de la ONG colombiana Censat Agua Viva.

Según datos compartidos por Gómez, el 73 por ciento de las reservas de petróleo y el 67  de las de gas en América del sur y central deben dejarse bajo tierra si se quiere mantener el incremento de la temperatura por debajo de los 1,5 grados centígrados, como está previsto en el Acuerdo de París.

El área de exploración de hidrocarburos en la Amazonía alcanzó en 2020 el 9,4 por ciento de su extensión total y en el caso de Ecuador, por ejemplo, llega al 52 por ciento del área ocupada por bosques tropicales, según un estudio citado por las organizaciones ambientalistas.

Más allá del freno a los hidrocarburos, principales contribuidores a las emisiones contaminantes, la científica colombiana Paola Arias dijo que también se requiere de los ciudadanos de todo el mundo un cambio en los patrones de consumo porque la industria agrícola es otro de los motores de la deforestación.

“Los países amazónicos necesitan una posición basada en la ciencia, pero esto es un asunto de negociación internacional porque los grandes motores de deforestación están apalancados por un neoliberalismo global, que tiene que ver de forma muy central con la agroindustria“, afirmó.