El comercio de mercancías se estabiliza y marca un punto de inflexión

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Eduardo Camin

El comercio mundial de mercancías se mantuvo en niveles bajos durante el primer trimestre de 2023, pero hay indicadores prospectivos que apuntan a un posible viraje en el segundo trimestre, según el último Barómetro sobre el Comercio de Mercancías de la Organización Mundial de Comercio (OMC) publicado el 31 de mayo.

 El valor del índice del Barómetro aumentó hasta 95,6 en la lectura más reciente — respecto al valor de 92,2 en marzo —, pero se mantuvo muy por debajo del valor de referencia de 100, lo que sugiere una estabilización por debajo de la tendencia y el comienzo de un repunte de los volúmenes del comercio de mercancías. Sin embargo, los índices parciales presentan señales mixtas que sugieren que el camino hacia la recuperación del comercio podría ser irregular.

El Barómetro sobre el Comercio de Mercancías es un indicador adelantado compuesto del comercio mundial, que proporciona información en tiempo real sobre la trayectoria del comercio de mercancías en relación con las tendencias recientes. Un valor superior a 100 se asocia a volúmenes de comercio por encima de la tendencia, mientras que un valor inferior a 100 indica que el comercio de mercancías ha caído  o lo hará en un futuro próximo.

El volumen del comercio de mercancías en el cuarto trimestre de 2022 disminuyó un 2,4% con respecto al trimestre anterior y un 0,8% con respecto al mismo período del año anterior. Este desplome  estuvo impulsado por varios factores conexos, entre ellos la guerra en curso en Ucrania, la persistencia de una inflación elevada en las economías avanzadas y el endurecimiento de las políticas monetarias a nivel mundial.

La relajación de las medidas de control de la pandemia en China a partir de diciembre de 2022 parece haber impulsado el tráfico portuario en el país, pero este efecto fue contrarrestado por la reducción del tráfico marítimo en Europa. Los datos preliminares indican que el comercio se mantuvo deprimido en el primer trimestre de 2023, pero la reciente recuperación de los pedidos de exportación apunta a un aumento de la demanda de mercancías objeto de comercio en el segundo trimestre.

La previsión comercial más reciente de la OMC, publicada el 05 de abril,  prevé un crecimiento del 1,7% del comercio mundial de mercancías en 2023.

Nos parece obvio que una enfermedad sistémica en un cuerpo envejecido no puede ser tratada como un trastorno transitorio puntual de un órgano concreto. Decimos esto a la luz de los diversos antecedentes de esta patología cuya historia clínica aparece en cada informe.

Los índices parciales del Barómetro reflejan actualmente situaciones diversas. El índice de los productos de la industria del automóvil (110,8) ha aumentado muy por encima de la tendencia, impulsado por la fortaleza de las ventas en Estados Unidos y Europa. El índice de pedidos de exportación (102,7), con valor fuertemente predictivo, también ha vuelto a situarse por encima de la tendencia tras la caída sufrida después del inicio de la guerra en Ucrania.

En cambio, los índices correspondientes al transporte marítimo de contenedores (89,4), el transporte aéreo de carga (93,5) y el comercio de componentes electrónicos (85,2) continúan indicando debilidad. El índice del comercio de materias primas (99,0), por su parte, alcanzó un valor levemente inferior a la tendencia. Dada la combinación de indicadores positivos y negativos sólidos, las perspectivas a corto plazo son más inciertas de lo habitual.

Antes de la pandemia

Pero no debemos olvidar que antes de la pandemia y antes de la guerra en Ucrania, el Informe de la OMC sobre el crecimiento del comercio mundial y el PIB del 2018 destacaba más de lo mismo.  Y señalaba  que  el comercio mundial se enfrentó a nuevas dificultades en 2018 con el drástico aumento de las tensiones comerciales y la incertidumbre económica. El crecimiento interanual del volumen del comercio mundial de mercancías descendió del 3,9% en el primer semestre de 2018 al 2,7% en el segundo semestre.

Añadía que la desaceleración se hizo más pronunciada hacia finales del año, ya que, tras un crecimiento intertrimestral relativamente fuerte (1,2%) en el tercer trimestre, se registró una contracción del 0,3% en el cuarto trimestre. La desaceleración del crecimiento del comercio se acompañó de un crecimiento más débil de la producción en las principales economías. Por ejemplo, el PIB global de los países del G-20 registró una tasa de crecimiento medio interanual del 3,5% en el segundo semestre de 2018, frente a un 3,9% en el primer semestre.

En esa ocasión la justificación era que la pérdida de impulso en el crecimiento del comercio y el PIB se debió en parte a una política monetaria más restrictiva, a una mayor volatilidad financiera y al aumento de los aranceles aplicados a mercancías objeto de un amplio comercio en las principales economías. Las tensiones comerciales parecen haber contribuido en gran medida a la desaceleración. Globalmente, el comercio registró una tasa de crecimiento del 3,0% en 2018, muy inferior al 4,6% registrado en 2017.

Ese fuerte crecimiento había apuntado a una vuelta al ritmo más rápido de expansión comercial que había caracterizado el final de la década de 1990 y el principio del decenio de 2000, pero ese dinamismo no se mantuvo en 2018. El comercio sólo creció a una tasa ligeramente superior a la de la producción en 2018, tras haber sido 1,6 veces superior en 2017. No obstante, la tasa de crecimiento del comercio se mantuvo por encima de la media registrada desde 2008 (2,6%) “

Transformar la realidad

Es necesario este tipo de comparación para analizar el relato y sus justificaciones porque al interior de estos organismos se encarna un sistema de valores que moldean las conductas de los muchos dirigentes.  Un sistema de creencias que los dirigentes asumen (o no) pero una de esas creencias es la convicción occidental del crecimiento imparable cuyas consignas son productividad, competitividad, e innovación que tal vez expresan con claridad la intensidad de esa fe, que para algunos el futuro ya no cabe en la tierra.

Este planteamiento cultural subyace en el fondo de la crisis.  Cualquier reflexión seria y comprometida acerca de la necesidad de transformar esta realidad en las actuales circunstancias debe partir de la influencia a esta altura trágica del neoliberalismo. Una patología sin tratamiento entre guerras comerciales, pandemias y guerras provocadas, un corolario de informes que se suceden y se repiten, pero cuyas políticas económicas sostenidas por los mandamientos del neoliberalismo  continúan sin cambiar un ápice.

* Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas en Ginebra, Analista Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)