Mil 400 millones de niños de todo el mundo carecen de protección social básica

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Eduardo Camín

Un nuevo informe realizado por  el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la ONG internacional Save the Children y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reafirma la apremiante necesidad de extender la protección social a todos los niños, para ayudarlos a escapar de la pobreza y de sus efectos devastadores, sin embargo: la gran mayoría de los niños no cuenta con protección social.

Menos de uno de cada 10 niños de países de bajos ingresos tiene acceso a prestaciones infantiles, lo que los deja vulnerables a enfermedades, carencias educativas, mala nutrición, pobreza y desigualdad. En varios países, los programas de protección social dirigidos a los niños cuentan con una cobertura limitada, niveles de prestaciones inadecuados, fragmentación y una pobre institucionalización.

Sin embargo, algunos países, sujetos a un proceso de consolidación fiscal, están reduciendo los subsidios, en lugar de extender las prestaciones, como fue acordado por los países en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Estas prácticas dan como resultado más tangible que a nivel mundial, 1.400 millones de niños menores de 15 años carecen de cualquier forma de protección social, lo que los hace vulnerables a las enfermedades, la mala nutrición y la pobreza, según los nuevos datos publicados.

Las prestaciones por hijos a cargo son una forma fundamental de protección social, destinada a promover el bienestar de los niños a largo plazo. Entregadas en efectivo o en forma de créditos fiscales, las prestaciones por hijo son esenciales para reducir la pobreza, así como para acceder a la atención sanitaria, la nutrición, la educación de calidad, el agua y el saneamiento. Estas prestaciones apoyan el desarrollo socioeconómico, especialmente en tiempos de crisis.

Muchos niños se ven privados de los recursos y servicios básicos que necesitan para salir de la pobreza y, por tanto, están expuestos al impacto duradero del hambre, la desnutrición y el potencial no realizado. Las tres organizaciones hacen un llamamiento a los gobiernos para que garanticen que todos los niños estén protegidos por mecanismos de protección social, incluidas las prestaciones universales por hijo a cargo.

Los datos muestran que se ha producido un modesto aumento mundial del acceso a las prestaciones infantiles en un período de 14 años, pasando del 20% en 2009 al 28,1% en 2023. Sin embargo, el progreso ha sido desigual. En los países de renta baja, las tasas de cobertura siguen siendo asombrosamente bajas, en torno al 9%.

Al mismo tiempo, el 84,6% de los niños de los países de ingresos altos están cubiertos. Las tasas de cobertura de los niños en países altamente vulnerables al impacto del cambio climático son un tercio más bajas que las de los países que no están clasificados como de alto riesgo. Garantizar que los niños estén cubiertos por la protección social es clave para protegerlos del peor impacto de la crisis climática.

«En todo el mundo hay 333 millones de niños que viven en la pobreza extrema, luchando por sobrevivir con menos de 2,15 dólares al día, y casi mil millones de niños que viven en la pobreza multidimensional.  Al ritmo actual de progreso, alcanzar las metas de pobreza de los Objetivos de Desarrollo Sostenible está fuera de nuestro alcance. Esto es inaceptable”, dijo Natalia Winder Rossi, Directora de Política Social y Protección Social de UNICEF.

“Sin embargo, acabar con la pobreza infantil es una opción política. Ampliar la cobertura de la protección social de los niños en la lucha contra la pobreza es fundamental, incluida la realización progresiva de prestaciones universales por hijo», añadió.

Desglose regional de la cobertura de las prestaciones infantiles entre 2009-2023:

  • En Asia Oriental y el Pacífico, la cobertura de las prestaciones infantiles aumentó del 9,2% en 2009 al 16,0% en 2023.
  • En África Oriental y Meridional, la cobertura aumentó del 9,6% al 12,3%.
  • En África Occidental y Central, la cobertura aumentó del 3,1% al 11,8%.
  • En Europa Oriental y Asia Central, la cobertura aumentó del 59,0% al 61,4%.
  • En Norteamérica, la cobertura ha aumentado del 78,1% al 84,0%.
  • En Europa Occidental, la cobertura ha pasado del 91,0% al 93,2%.

Durante el mismo periodo se produjeron mejoras más marcadas en:

  • América Latina y el Caribe, donde las tasas de cobertura aumentaron del 30,8% al 41,9%.
  • En Oriente Medio y el Norte de África, donde aumentaron del 22,7% al 32,5%.
  • En Asia Meridional, donde aumentaron del 9,2% al 24,3%.

«Se trata de una crisis para los casi mil millones de niños que no están cubiertos por prestaciones, y para los países en los que viven», declaró Shahra Razavi, Directora del Departamento de Protección Social de la OIT.

«Existe una necesidad urgente de elaborar políticas eficaces que nos ayuden a cerrar las brechas de protección. Las desigualdades regionales en la cobertura y el progreso son muy preocupantes: la mejora en la cobertura de las prestaciones por hijos a cargo es marginal en la mayoría de las regiones y demasiados niños siguen quedando rezagados.»

Con el fin de reforzar los esfuerzos para supervisar y reducir las deficiencias en la cobertura de las prestaciones familiares, Save the Children, la OIT y UNICEF han desarrollado el Globañ Child Benefits Tracker (Rastreador Mundial de Prestaciones Familiares), una plataforma en línea para supervisar el acceso de los niños a las prestaciones y abogar ante los gobiernos y los donantes para cerrar las brechas.

El lanzamiento se produce en un momento crítico en el que los datos más recientes muestran que 829 millones de niños en todo el mundo viven en hogares en los que los ingresos por persona son inferiores a 3,65 dólares al día y los avances en la reducción de la pobreza infantil se han estancado en gran medida.

«Las prestaciones por hijos a cargo ayudan a las familias a permitirse una mejor alimentación, salud, educación y protección, y son fundamentales para hacer realidad los derechos de los niños y mejorar su potencial como adultos. Las prestaciones por hijos a cargo son, por tanto, fundamentales para construir economías inclusivas y resistentes para el futuro”, dijo David Lambert Tumwesigye, Líder Global de Política y Promoción para la Pobreza Infantil, Save the Children International.

”Por desgracia, muchos países no han dado prioridad a la inversión en protección social. A través del Rastreador de Prestaciones por Hijo, destacamos la magnitud de la pobreza infantil mundial y ejemplos de progreso para inspirar una mayor voluntad política e inversión en sistemas de protección social sensibles a la infancia», añadió.

Medidas propuestas

Los tres organismos instan a los responsables políticos y a los donantes a tomar medidas decisivas para lograr la protección social universal para todos los niños, mediante:

  • La creación de sistemas de protección social basados en los derechos, que tengan en cuenta las cuestiones de género, sean inclusivos y respondan a las crisis, para abordar las desigualdades y obtener mejores resultados para las niñas y las mujeres, los niños con discapacidades, los niños migrantes y los niños que trabajan, entre otros.
  • Para colmar las lagunas de protección es necesario colmar el «déficit de financiación». Esto significa invertir en prestaciones infantiles para todos los niños, lo que ofrece una manera probada y rentable de combatir la pobreza infantil y garantizar que los niños prosperen.Las ayudas por hijo, disponibles en 1 de cada 10 países, ayudan a reducir  la pobreza de toda la población, según UNICEF
  • Proporcionar una amplia gama de prestaciones infantiles a través de sistemas nacionales de protección social que también conecten a las familias con servicios sanitarios y sociales cruciales, como guarderías gratuitas o asequibles de alta calidad.
  • Garantizar una financiación sostenible de los sistemas de protección social movilizando recursos nacionales y aumentando la inversión pública en la infancia.
  • Reforzar la protección social de padres y cuidadores garantizando el acceso a un trabajo digno y a prestaciones adecuadas, como desempleo, enfermedad, maternidad, discapacidad y pensiones.

La cara visible del capitalismo

Lo más respetable es la verdad sobre la realidad, para poder dar una visión cabal y justa del mundo en que vivimos. Nada se paga tan caro como la sustitución de la realidad, por lo que nos parece o nos conviene.

Esa tendencia que existe en muchas naciones con sus estadísticas y que reiteran algunos comunicadores sociales, deslizando su visión, en la introducción de datos basados en las deformaciones o en el pensamiento desiderativo, amplificado a través de las redes sociales, manipulando por ende la realidad. Pero tarde o temprano ésta toma venganza resistiéndose a nuestras manipulaciones y apareciendo la cruda verdad, tal cual es.

Aquella neutralidad, marcada por la (seudo) objetividad, apoliticismo o profesionalismo indefinido sobre los hechos sociales en el mundo de hoy, no es otra cosa que beneficiar, favorecer y justificar los intereses de la economía gobernante, las injusticias sociales, y perpetuar la explotación del actual orden económico en el plano mundial y nacional.

Muchos de estos informes internacionales que durante años hemos analizado, contienen en su seno realidades y verdades escabrosas, violentas, y humillaciones, reñidas con toda la ética de nuestra condición humana.

Pero el mundo capitalista en el cual vivimos carece de toda perspectiva histórica, sumido además en una crisis general y profunda originada por las leyes objetivas y contradicciones irreconciliables derivadas del propio sistema. La crisis general del capitalismo significa su decadencia, su descomposición y sus guerras que abarca el conjunto de la humanidad, perturbando a fondo su economía, su régimen social, político, ideológico y cultural.

Aceptamos y valoramos con cierta normalidad que la riqueza de los hombres más ricos del mundo, sea el triunfo de brillantes emprendedores al tiempo que se nos indica que “el presupuesto de salud de cualquier país del tercer mundo equivale al 1% de su fortuna”.

Y nos preguntamos si no debemos al menos interpelarnos, porque si esto no es una descomposición y decadencia de un sistema económico –además de una injusticia flagrante-, entonces posiblemente no hemos entendido nada sobre las injusticias que nos gobiernan.

De manera general, la riqueza de los 26 multimillonarios del mundo aumentó en 900.000 millones de dólares el año pasado, a un ritmo de 2.500 millones de dólares por día, mientras los ingresos de la mitad más pobre de la población del planeta cayeron 11 por ciento.,

Al mismo tiempo, – como lo destaca el Informe- uno de cada cinco niños vive en las formas más extremas de pobreza con menos de 2,15 dólares al día, y casi mil millones de niños que viven en la pobreza multidimensional, a la vez que a una vaca europea se le destina más de tres euros diarios.

Por lo tanto, abatir la pobreza en el capitalismo es una falacia. Pero independientemente de las razones políticas, sociales jurídicas o económicas, lo cierto es que los gobiernos están obligados a enfrentar la pobreza. Muchos han hecho denodados esfuerzos e incluso en algunos momentos históricos han obtenido momentáneos éxitos.

Pero, desgraciadamente para los gobiernos y los pobres los empleos generados por cualquier acción gubernamental no son sostenibles en el tiempo y no pueden mantenerse de manera coyuntural. La fragilidad de los gobiernos dependientes de sus materias primas está a la deriva de los mercados financieros, y del comercio mundial. Por lo tanto, son rehenes (cuasi pasivos) de las grandes potencias y sus guerras comerciales.

La voluntad política actual sigue siendo secuestrada por el principio de acatamiento de las leyes naturales del mercado. Y en esta lógica lo primero es sanear la economía, como lo recomiendan los organismos crediticios internacionales. Por lo tanto, preservar el futuro de los niños con los ojos puestos en el presente, bajo la presión enceguecedora de la urgencia económica, son los riesgos de esta realidad.

No obstante, todo quehacer político que ignore esta tragedia no tiene futuro y, por supuesto, tampoco justificación. ¿Seguiremos hipotecando futuro en nombre del liberalismo económico y el sacrosanto mercado, apostando a los ODS, entre informes que se suceden y realidades que se repiten?.

*Periodista uruguayo residente en Ginebra, exmiembro de la Asociación de Corresponsales de Prensa de Naciones Unidas (ACANU) en Ginebra. Analista Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)