En el saqueo del litio argentino se juntan extractivismo y fondos buitres

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Juan Guahán

Desde los tiempos de la Conquista, el extractivismo de nuestros bienes ha sido una política de los poderosos del mundo y se constituyó en una de las bases del capital originario que recaló en Inglaterra, previo paso por España, para contribuir al despliegue del industrialismo británico.

La historia de Nuestra América está poblada de los relatos acerca del modo la riqueza que habitaba en las entrañas de esta tierra fue una de las claves para que Europa se considerara el centro del mundo y del naciente capitalismo industrial. Los relatos, acerca de lo que hicieron para llevarse la plata de Potosí es solo un símbolo de la avaricia de los conquistadores que soñaban con ese metal, aunque –en algunos casos- su búsqueda no pasara de ser una ensoñación, una verdadera alucinación. Residuos de ese pensamiento llegan hasta nuestros días.

En este sentido no es casual que la capital de la Provincia de Buenos Aires lleve por nombre La Plata, igual que el río que desemboca en el Atlántico. Aquellos exploradores, buscaban el metal hasta ahora inhallable en esos lugares.

Aquel saqueo original continúa vigente. Ahora un gran protagonista es el litio. La reciente importancia asignada al litio tiene que ver con su utilización para la fabricación de baterías destinadas a celulares, computadoras y ahora también para vehículos de transporte.

Argentina es uno de los cuatro principales productores mundiales de litio y sus derivados. Con Bolivia y Chile constituyen el “Triángulo del litio”, donde se aloja más dos terceras partes de las reservas mundiales del mismo. Argentina sola tiene más del 20%; hay en marcha 38 proyectos de explotación, pero solo un par de ellos producen y exportan el carbonato y cloruro de litio. Esa producción está explotando en estos momentos: en 2022 Argentina exportó litio por 292,3 millones de dólares.

Allkem y Livent se fusionan y crean NewCoLos dos proyectos más importantes son llevados adelante por: Livent y Allkem, y una madeja –casi indescifrable- de relaciones vinculan ambos proyectos. Livent es una empresa estadounidense que opera el proyecto Fénix, en el Salar del Hombre Muerto, en la provincia de Catamarca. La otra es la australiana Allkeme (66,5% de sus acciones), junto a Toyota (25%) y Jemse, la estatal de la provincia de Jujuy (8,5%) que operan el proyecto Sales de Jujuy.

Blackrock y Vanguard, dos de los fondos de inversión más grandes del mundo con sede en EEUU, son los dueños de la mayoría de las acciones de Livent. El banco estadounidense JPMorgan y el británico HSBC son los principales accionistas de Allkeme. Estos cuatro fondos buitres, gigantes de mundo financiero internacional, son los principales dueños del litio que se extrae y exporta desde Argentina.

En materia de regalías, ellas –en Jujuy- son del 3% sobre el valor al ser extraído (boca de mina). En Catamarca, Livent paga el 3,5% sobre el valor de facturación. De todos modos, en ambos casos, hay bonificaciones y reducciones que colocan ese canon entre el 1 y 2%. Todo ello según las normas legales de ambas provincias. Por último y para hacer una comparación, cabe agregar que la soja, niña mimada de la economía argentina, paga –por retenciones- una suma que va del 30 al 35%.BlackRock y Vanguard, las empresas que controlan el mundo

Esta es una parte de la realidad, a la que uno se puede arrimar espiando por el ojo de la cerradura. Estos son los costos que paga el pueblo argentino por la falta de soberanía. Son apenas unos pocos números, para que cada uno saque sus conclusiones. Aquí están las pruebas de cómo ya se viene pagando la “deuda”, con los bienes comunes, destruyendo la naturaleza y hundiendo en la miseria al pueblo.

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)