Panorama Económico Latinoamericano. Del 15 al 22 de marzo de 2023

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Las cifras a 8 años del bloqueo a Venezuela

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Nathali Gómez

Se cumplieron ocho años desde la firma del decreto ejecutivo de «emergencia nacional», que considera a Venezuela como «una amenaza inusual y extraordinaria» para EE.UU., y que sentó las bases jurídicas para la imposición de medidas punitivas contra el país suramericano

Barack Obama consignó la Orden Ejecutiva 13692 el 8 de marzo de 2015. Esta declaratoria fue prorrogada el pasado 1 por el mandatario estadounidense Joe Biden, quien afirmó en un mensaje escrito al Congreso que era «necesario continuar con la emergencia nacional». Hasta el momento, tanto EE.UU. como otros países han aplicado un total de 929 medidas coercitivas unilaterales sobre Venezuela.

«Columna vertebral de la política criminal»

La Cancillería venezolana publicó en su cuenta de Twitter que su rechazo a «la extensión de esta grosera medida injerencista de EEUU».Por su parte, el viceministro de Políticas Antibloqueo, William Castillo, afirmó que este jueves se cumplen ocho años de la emisión de un decreto que ha representado la «columna vertebral de la criminal política de sanciones contra Venezuela, el eje que sostiene las 929 medidas coercitivas unilaterales».

En esa línea, Castillo acusó a muchos opositores de seguir «terraplaneando» el tema, «mediante un negacionismo estúpido o hipócrita» del impacto de las medidas coercitivas, con referencia a los señalamientos de estos sectores que responsabilizan de la «crisis económica» a los supuestos malos manejos administrativos del Gobierno de Nicolás Maduro.

En 2021, la Relatora Especial de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Alena Douhan, dijo que las sanciones habían causado un «efecto devastador» y «catastrófico» sobre la población venezolana.

Sanciones en números

Venezuela es el sexto país con más organismos públicos y empresas sancionadas por EEUU, según la pagina web del Observatorio Venezolano Antibloqueo, que recoge una completa cronologías sobre las medidas punitivas que han sido aplicadas en el país y sus efectos. Según la publicación ‘Los números del bloqueo 2014-2022’, en promedio, el país suramericano ha sufrido una sanción cada tres días.

Del total de medidas, 82,3 % son directas y 17,7 % son restrictivas o punitivas. El Estado ha sido el más afectado puesto que 51,5 % de las sanciones han recaído sobre él, mientras que 17, 6 % afectan directamente al sector privado y 11, 1 % al petrolero. El 54,7 % de las sanciones provienen de EEUU; 14, 2 %, de Canadá y 7,2 % son de la Unión Europea (UE).

En total, 39 buques del sector energético venezolanos han sido sancionados, al igual que 30 internacionales. También se ha prohibido las operaciones de 58 aeronaves, de las cuales 57 son del Estado venezolano.

Algunos de los recursos y activos congelados, confiscados o retenidos en el exterior, que suman 24.000 millones de dólares, son:7.000 millones de dólares congelados en bancos; 5.000 millones dólares retenidos en el Fondo Monetario Internacional; 2.000 millones de dólares en 31 toneladas de oro confiscadas por Inglaterra, y 10.000 millones de dólares de Citgo Corp. confiscados por EE.UU.

Situación de PDVSA

Entre 2015 y junio de 2020, la producción de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) cayó 87%, lo que significó pasar de un promedio 2,4 millones de barriles diarios a 339.000 barriles, en junio de 2020. De cada cien dólares en divisas, el país dejó de percibir 99 en siete años.

Según el Observatorio Antibloqueo, investigaciones económicas estiman en 232.000 millones de dólares las pérdidas de la industria petrolera «debido a la caída de la producción, las sanciones, la guerra de precios y el sabotaje contra PDVSA».

Entre las medidas que se han aplicado entre 2017 y 2022 se encuentran:

  • Bloqueo a la deuda.
  • Prohibición de repatriar dividendos.
  • Confiscación de todos los activos: Citgo, Monómeros y otros.
  • Prohibición de operaciones a petroleras internacionales.
  • Sanciones a directivos y empresas petroleras. Sanciones a socios aliados de PDVSA (Rosneft Trading, TNK Trading International y otras).
  • Sanciones a buques y personal de transporte marítimo (capitanes).
  • Imposición de costos financieros, comerciales y logísticos.
  • Demandas judiciales.
  • Asalto a buques con carga de Venezuela. Paralización de pagos.
  • Congelación de recursos en bancos.
  • Cierre de cuentas.
  • Usurpación de funciones.

¿Qué ha hecho Venezuela?

En octubre de 2020, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) aprobó la Ley Antibloqueo, presentada por Maduro para enfrentar las sanciones impuestas por el gobierno de EEUU y recuperar la economía nacional.En este instrumento legal se adecuó el marco jurídico con la finalidad de «defender la soberanía de Venezuela, los recursos  y los derechos del pueblo venezolano frente a la agresión económica y los impactos de las medidas coercitivas unilaterales”.

En esa oportunidad, el viceministro de Políticas Antibloqueo consideró que la ley podría ayudar al país a «hacer asociaciones nuevas, atraer inversiones, reactivar activos y proteger activos dentro y fuera de Venezuela, e incorporar a los sectores productivos, a la gran industria, a la pequeña y mediana empresa, al poder popular, y por supuesto a las inversiones de gran capital». El instrumento legal tendrá vigencia mientras persista el bloqueo o sus efectos.

Antecedentes

En diciembre de 2014, el Congreso EE.UU. aprobó la Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela, que fue el marco para la posterior imposición de sanciones.

«La ley de 2014 y el Decreto Obama conforman el fundamento legal que permite al Presidente de Estados Unidos hacer todo lo que esté a su alcance para enfrentar la supuesta ‘amenaza’ que representa Venezuela», se afirma en el portal del Observatorio Antibloqueo.

Según este organismo, «cada medida está dirigida a paralizar una actividad del Estado venezolano, a asfixiar un sector específico de su economía, así como a hostigar o ‘castigar’ a determinadas empresas o personas que tratan de desarrollar legítimamente actividades económicas» en el país suramericano.

Deuda externa de Colombia llegó a 184.118 millones en diciembre

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Juan Pablo Escobar

El Banco de la República reveló que la deuda externa de Colombia, a diciembre de 2022, se ubicó en USD184.118 millones, lo que quiere decir, que llegó a un nuevo máximo histórico. La cifra creció en comparación a los USD180.394 millones de noviembre de 2022 y, además, se situó por encima de la registrada en octubre de 2022, que fue de USD167.627 millones.

“En relación al porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia, la deuda externa se ubicó en 53,4%, lo que resultó mayor a noviembre del 2022, cuando fue de 52,3%”, precisó el Emisor.

La deuda pública resultó mayor que la deuda privada. De acuerdo con el banco central, esta resultó de USD104.643 millones, de los cuales la deuda pública en el corto plazo fue de USD1.125 millones y la de largo plazo se ubicó en USD103.518 millones.

Así las cosas, la deuda pública es equivalente al 30,4% del PIB, lo que significó el nivel más alto desde marzo de 2022.

Por su parte, la deuda privada en diciembre pasado llegó a los USD79.475 millones, de los cuales la deuda privada en el corto plazo llegó a USD28.578 millones y en el largo plazo se ubicó en USD50.897 millones. Esta equivalió al 23,1 % del PIB y es la más alta desde marzo de 2021.

Alerta de la Contraloría

Recientemente, el contralor General de la República, Carlos Hernán Rodríguez, lanzó una alerta por el importante aumento que registra la deuda pública colombiana.

“Es una situación de especial atención, no solo por los volúmenes que registra, sino por los cambios en las principales variables macroeconómicas, como la tasa de cambio (dólar), las tasas de interés y la tasa de inflación, que pueden impactarla”, consideró el contralor.

De acuerdo a un informe que presentó el jefe del organismo de control en la Comisión Legal de Cuentas, respecto a 2020, la deuda total del sector público en 2021 aumentó en términos nominales $137,23 billones (un 18,6 %). Fue así como pasó de $737,65 billones en 2020 (73.9% del producto interno bruto – PIB) a 874,88 billones de pesos, saldo que equivale al 74.3 % del PIB.

Entre tanto, para ese periodo la deuda externa presentó un incremento de $62,17 billones en el acumulado anual y la deuda interna registró un aumento de $50,25 billones.

Los cambios en las tasas de interés y la variación de la tasa de cambio afectaron el servicio de la deuda. El servicio de la deuda del Gobierno Nacional Central (GNC) en 2021 ascendió a $73,84 billones (6,3 % del PIB), de los cuales 41,16 billones de pesos correspondieron a amortizaciones y $32,68 billones a pago de intereses y comisiones.

Al observar el nivel histórico que alcanzó la deuda pública en 2021, la Contraloría consideró necesario evaluar las condiciones para su sostenibilidad en el mediano plazo.

 

Récord de producción artesanal de cerveza en Argentina, líder en Latinoamérica

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Con una molienda superior al millón de toneladas de cebada cervecera en 2022, el sector registró un récord histórico, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

La producción de cerveza artesanal, un sector en proceso de profesionalización que agrega valor, genera trabajo y apunta a sustituir importaciones, rompe récords en la Argentina y se posiciona como líder regional en Latinoamérica.

Con una molienda superior al millón de toneladas de cebada cervecera en 2022, el sector registró un récord histórico, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación; y, de acuerdo con un relevamiento de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina (CCAA), en el país existen unas 2.500 fábricas artesanales de cerveza.

«La Argentina lidera la producción artesanal de cervezas en la región», dijo Juan Manuel González Insfrán, presidente de la CCAA, quien destacó el reconocimiento internacional que obtienen las cervezas producidas en el país en diferentes concursos cerveceros internacionales.

Para González Insfrán, «la tradición en vinos y fermentaciones le brinda a nuestro país una gran ventaja competitiva a escala global».

Por su parte, Pablo Morón, director de Agregado de Valor y Gestión de Calidad de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, remarcó «el potencial de las micro cervecerías» y reconoció que trabajan en la profesionalización del sector para mejorar toda la cadena productiva del tipo artesanal.

«Más de 70 micro cervecerías de todo el país ya se capacitaron con las diversas herramientas de formación online y gratuitas que hay disponibles en la Secretaría de Agricultura como cursos y tutoriales, así como una guía de buenas prácticas manufactureras (BPM) para aumentar la competitividad del sector, mejorar los procesos productivos y lograr cervezas con mayor valor agregado», destacó Morón.

González Insfrán no dudó en señalar que «uno de los mayores desafíos hacia el futuro es seguir siendo referentes en Latinoamérica y poder desarrollar cervezas artesanales que nos permitan la sustitución de algunos productos de importación, así como imponer estilos propios de nuestro país para toda Latinoamérica».

Y señaló: «Apuntamos a ampliar el abanico de ofertas de cervezas con estilos diversos», en referencia a las tendencias vigentes: desde las modernas de Estados Unidos con cervezas muy lupuladas, o la vuelta a los estilos europeos, así como las cervezas de guarda con fermentaciones mixtas y experimentales.

Según González Insfrán, «hasta 2018 hubo un boom productivo muy marcado, impulsado por consumidores no satisfechos por la industria tradicional. Las cervezas industriales en la Argentina tenían, en ese momento, recetas muy elementales y alejadas de cosas que se consiguen en otras partes del mundo».

Otro gran diferencial del sector productivo artesanal de cervezas es la generación de puestos de trabajo. Según la CCAA, «sólo con 2,5% del mercado, la producción artesanal genera casi la misma cantidad de empleos que todas las cervezas industriales en la Argentina».

Entre los logros que se destacan en el sector es la incorporación al Código Alimentario Argentino (CAA) de los criterios específicos para poder rotular estas cervezas con la leyenda ´elaboración artesanal´, obtenido mediante el Proyecto de Asistencia Integral para el Agregado de Valor en Agroalimentos (Procal).

«Esto permitió su identificación comercial y un tratamiento diferenciado que impactó directamente al momento de fijarse la alícuota de impuestos internos a las cervezas», detalló Morón.

Bolivia: cobertura urbana de agua del 96% hasta el 2025

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Bolivia apunta a llegar al 2025 con una cobertura de agua del 96% en el área urbana y de 77% en saneamiento básico, afirmó el fin de semana el viceministro de área, Carmelo Valda.“Queremos acortar la brecha entre las áreas urbana y rural”, dijo el viceministro de Agua Potable y Saneamiento Básico.

Según la autoridad, en Bolivia la cobertura de agua es de 95% en el área urbana y la cobertura de saneamiento básico es de 71%.En tanto, la cobertura de agua en el área rural es de 69% y 45% en saneamiento básico.La meta para el 2025 es subir la cobertura de agua en el área rural a 90% y superar el 53% en saneamiento básico.

Señaló que para cumplir estos objetivos se deben aunar los esfuerzos del Gobierno nacional y de los gobiernos municipales y departamentales. Los datos fueron dados a conocer en su intervención en los Diálogos del Agua Para la Vida región Oriente (Pando, Beni y Santa Cruz) que se desarrolló en la ciudad de Santa Cruz.

La autoridad señaló que el agua es un recurso fundamental para la vida y por eso, todos deben cuidar las fuentes de agua y no seguir contaminando.“Es deber de cada persona ser responsable con su uso y devolver a la Madre Tierra el recurso natural más preciado en condiciones salubres para disfrutar de los bosques, la biodiversidad, ríos y lagos”, instó Valda.

El objetivo de los Diálogos del Agua Para la Vida que se desarrollan a nivel regional como nacional, es construir de forma amplia y participativa la propuesta que Bolivia llevará a la Conferencia del Agua de Naciones Unidas, en Nueva York del 22 al 24 de marzo.

En este proceso se llevaron a cabo los días pasados, los Diálogos de la región Valles (Chuquisaca, Tarija y Cochabamba) y de la región Altiplano (La Paz, Oruro y Potosí). En tanto, mañana 14 de marzo se llevará a cabo el Diálogo nacional en la ciudad de La Paz.

En los Diálogos participan los representantes de instituciones públicas, organizaciones sociales, entidades académicas y de investigación, operadoras, además de representantes y autoridades de los órganos ejecutivo y legislativo de los niveles nacional, departamental y municipal.

Pacto permite bypass para que bolivianos descarguen en Arica

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Jonathan Flores Belmar

“Hay parece un exceso de entusiasmo por agradar a Bolivia, sin medir las consecuencias en el negocio mismo del Puerto de Arica y la visión antichilena que hay desde el otro lado”, acusa Marcelo Urrutia Aldunate, expresidente de la Empresa Portuaria Arica, quien advirtió eventuales perjuicios para el puerto nacional tras un acuerdo diplomático de la cancillería chilena con ambos países vecinos, que autorizó un bypass para los camiones bolivianos con destino a puertos del sur peruano.

El expresidente de la Empresa Portuaria Arica (EPA) durante el periodo 2021-2022, Marcelo Urrutia Aldunate, realizó un llamado a la cancillería chilena a revisar el acuerdo trilateral que acordó con Bolivia y Perú por eventuales perjuicios para el desarrollo del Puerto de Arica.

Lo anterior, tras conocerse la autorización para un bypass -por la ciudad fronteriza chilena- para camiones bolivianos con destino a los puertos del sur peruano, a propósito de las protestas sociales contra el Gobierno de Dina Boluarte que tienen bloqueadas las carreteras de acceso a los terminales marítimos del sur peruano.

“Creo que en ese acuerdo diplomático faltó medir los impactos económicos para el Puerto de Arica y que no pueden ser soslayados, dado que se está autorizando el paso de carga a puertos peruanos y que perfectamente pudo haber sido transferida sin ningún riesgo por Arica. Llama la atención el silencio del directorio del puerto de Arica sobre esta medida inconsulta a la región, pretendiendo una solidaridad mal entendida y que no tiene reciprocidad de Bolivia”, afirmó.

Urrutia explicó que no se entiende que la Cancillería chilena “sacrifique a Arica por un supuesto interés nacional que no se ve con nitidez. Lo que debería primar es el interés por potenciar la región que ya vive consecuencias negativas por 2 tratados bilaterales y el desarrollo de una empresa pública como lo es el Puerto y que significa casi un 10% de la producción regional, además de unos 3 mil empleos directos e indirectos”.

“Cada tonelada que le han quitado a Arica, la han publicitado por la prensa”

Al respecto, señaló que “ponemos las 2 mejillas, obviando que Bolivia mantiene una estrategia agresiva hacia Chile desde que perdió el fallo por el diferendo marítimo el 2018. Los sucesivos gobiernos bolivianos han implementado el plan de llevarse la carga a puertos peruanos y cada tonelada que le han quitado a Arica, la han publicitado por medios de prensa. Hoy es el momento entonces de que asuma el costo de esa estrategia revanchista y de enmendar el rumbo, abordando temas que interesan a ambos países, para que haya ganancias mutuas”.

En este sentido, precisó, que con este bypass, “reconocen que nuestras carreteras son más seguras, al igual que nuestros servicios fronterizos, logísticos y portuarios. El Gobierno boliviano debería asumir los costos de haber propiciado un desvío de parte de las cargas hacia Perú, sólo por un criterio geopolítico. Hoy aparecemos como salvadores de su mala decisión de llevarse la carga a puertos competidores, pero no obtenemos nada a cambio que beneficie al negocio portuario local”.

Urrutia explicó que históricamente ha existido la tentación “de transformar temas que son absolutamente de negocios, en asuntos de política exterior. Esa ha sido la estrategia de Bolivia y que rompimos entre el 2018 y el 2022. Establecimos, por primera vez, 2 acuerdos tarifarios con el agente público boliviano a cargo de las cargas de importación, poniendo fin a la negativa de Bolivia a establecer tarifas de mercado, lo que perjudicaba el desarrollo del Puerto de Arica. Terminamos así con esta tendencia de 20 años, de ofrecer el Puerto de Arica como la moneda de cambio para aquietar los reclamos de Bolivia sobre la mediterraneidad, pero que no permitían el desarrollo comercial y proyección de nuestro puerto”.

El ex directivo de la EPA dijo que “espero que esta estrategia de hacer rentable el Puerto, no tenga un retroceso. Sería esperable una revisión de este acuerdo trilateral, a propósito de la remoción de las tres principales autoridades de la Cancillería que realizó el Gobierno. Hay parece un exceso de entusiasmo por agradar a Bolivia, sin medir las consecuencias en el negocio mismo del Puerto y la visión antichilena que hay desde el otro lado”.

“No miremos a Bolivia desde la superioridad o la culpa”

“Por mucho tiempo, el Puerto de Arica fue visto como un tema de política bilateral, accediendo a la pretensión boliviana de no pagar tarifas de mercado en compensación por la mediterraneidad. Ese periodo debe quedar atrás, porque la operación del puerto nada tiene que ver con temas de política exterior. El libre tránsito funciona perfecto, las cargas bolivianas transitan por las carreteras chilenas, no pagan siquiera peaje. Además, los servicios portuarios operan eficientemente y, por lo mismo, deben pagarse porque detrás de ellos hay empresas y trabajadores que los sostienen”, afirmó.

Asimismo, apuntó a que lo esperable “es que la Cancillería vele por los intereses de nuestra región frontera. Parece insólito que haya autorizado que la carga pase por Arica, que su peso desgaste la ruta internacional y luego financiemos su reparación, y que finalmente su destino sean los puertos peruanos. La reciprocidad no existe aquí. Es momento de que miremos a Bolivia no desde la superioridad o la culpa. Es momento de pedirle que reactive el tren a La Paz, porque han pasado casi 2 años de haber suspendido su reactivación y no ha sido capaz de negociar un acuerdo con los camioneros que se oponen a que vuelva a funcionar. Entonces, ofrecemos un bypass a los mismos que se oponen a que el tren traiga carga al Puerto de Arica. ¿Dónde está el beneficio para Chile y para Arica en este acuerdo?”.

Chile: Los inventarios de la minería del cobre anotaron 7% de alza

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Instituto Nacional de Estadísticas.

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que en enero de 2023 el Índice de Inventarios de la Minería del Cobre (IIMCu) aumentó 7,0% respecto al mes anterior. Ello, detalló, “como consecuencia del alza en productos de la minería del cobre, que incidió 6,826 puntos porcentuales, y de insumos industriales, que aportó 0,189 puntos porcentuales al resultado del índice”.

En tanto, el Índice de Inventarios de la Industria Manufacturera (IIMan) presentó un aumento mensual de 0,6%.  Seis de las 18 divisiones o agrupaciones de divisiones que componen el índice crecieron respecto a diciembre de 2022.

La que más incidió fue elaboración de productos alimenticios, con 1,138 puntos porcentuales, sostuvo el INE.

Por último, y por el contrario, el Índice de Inventarios del Comercio (IICom) se redujo 1,4% en relación con diciembre de 2022, debido a que las tres divisiones que componen el índice incidieron en forma negativa: comercio mayorista, con -1,196 puntos porcentuales; comercio minorista, con -0,127 puntos porcentuales, y comercio automotriz, con -0,079 puntos porcentuales.

Más exportaciones

La balanza comercial de Chile anotó un superávit de 1.999 millones de dólares en febrero pasado, un resultado que coincide con un desempeño débil de las exportaciones de cobre, informó este martes el Banco Central.

En total, el país exportó 8.339 millones de dólares durante el mes pasado, una alza del 14,2% respecto a los envíos del mismo mes de 2022. De acuerdo con el ente emisor, el valor de las exportaciones de cobre -del que Chile es el primer exportador global- cedió un 4,2% a 3.449 millones de dólares.

En tanto, las importaciones llegaron a 6.340 millones de dólares, un descenso interanual del 14,8%. Con China como principal socio comercial, los envíos al exterior del sector agropecuario sumaron entradas por más de 1.001 millones de dólares.

Con una obtención media anual de 6 millones de toneladas, Chile aglutina el 28% de la producción mundial de cobre. Cabe recordar que en nuestro país operan gigantes como Codelco, BHP, Anglo American y Antofagasta Minerals.

La minería, que representa el 15% del producto interno bruto (PIB) y es el principal motor de la economía chilena, está jugando un papel fundamental en la recuperación económica del país.

La economía chilena creció un histórico 11,7% en 2021, tras la brusca caída de 2020 debido a la pandemia, pero la inflación se disparó y en 2022 el crecimiento se empezó a ralentizar. Las ayudas económicas entregadas por el Gobierno para paliar el impacto de la crisis, así como los retiros anticipados de los fondos de pensiones, impulsaron considerablemente el consumo, a lo que se suman los efectos de la guerra en Ucrania, según expertos.

Chile cerró 2022 con una inflación al alza de 12,8%, la más alta de los últimos 30 años. A la espera de los datos oficiales consolidados, se prevé un crecimiento interanual entre el 2% y el 2,4%.

Panorama internacional

 

1. Cambio de época: ¿se puede evitar la barbarie neoliberal?

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Héctor Tajam*

En las circunstancias actuales, aceleradas y complejizadas por la crisis del mundo capitalista y la pos pandemia mundial del Covid 19, hablar de un cambio de época puede ser ubicarse en la antesala de la superación de la versión neoliberal del capitalismo, como lo realiza Atilio Borón, o el comienzo del fin del capitalismo como modo de producción y como sistema internacional tal cual lo plantea Slavoj Žižek (1). Hace unos cuantos años escuchamos a Immanuel Wallerstein en el Foro Social Mundial de Porto Alegre decir que el cambio de época, el punto de inflexión histórico del capitalismo y de la globalización neoliberal ya estaba en proceso y 2030 sería, aproximadamente, el año decisivo. Y planteó, si el cambio no viene impulsado por los desposeídos, lo harán las corporaciones y la sociedad del 1%.

El cambio de época viene también atado a los cambios en el ámbito internacional, con el creciente empoderamiento de naciones ascendentes en el escenario mundial (China, sureste asiático, Rusia, India), y la configuración de un espacio de naciones socialistas y gobiernos progresistas justamente en el patio trasero del imperialismo, en América latina y el Caribe. Allí Cuba y Venezuela mantienen en alto sus definiciones socialistas frente al asedio imperialista, y el progresismo en un proceso de vaivén, de avances y retrocesos, se mantiene como una alternativa pos neoliberal.

Todo ello se constituye en una señal cada vez más fuerte de la emergencia de un posible nuevo orden mundial pos neoliberal, signado por un contexto económico, político, cultural y militar muy conflictivo e incierto.

La era neoliberal se parece mucho hoy a un cadáver insepulto, que se resiste a morir, una especie de capitalismo zombie, al decir de Krugman, pero que se mueve, y en ese estado desata acciones terroríficas, sin precedentes, asaltando en forma genocida fronteras territoriales e ideológicas, repudiando la misma individualidad que reclama para su estatus teórico y la forma democrática que engloba su liberalismo económico, amenazando con otro posible desenlace: la barbarie. “O sea, la reafirmación de la dominación del capital recurriendo a las formas más brutales de explotación económica, coerción político-estatal y manipulación de conciencias y corazones a través de su hasta ahora intacta dictadura mediática”(2) .

Lo que engendra el fracaso neoliberal

El neoliberalismo en general ha implicado una reducción drástica de las funciones históricas del propio Estado burgués (económicas, sociales y culturales) provocando una mayor desprotección del trabajo, las clases sociales subalternas y la sociedad en general, y una de sus consecuencias económicas más extremas, el desarrollo de un nuevo sistema financiero desregulado y de carácter esencialmente especulativo, despegado de la producción y el empleo, y potenciado por la revolución informática.

Fue una reacción a la crisis de los 70 que comenzó a gestar una crisis de mucho mayor calibre. En primer lugar desde el propio sistema financiero, que en el intento de rentabilizar la enorme masa de plusvalía generada y realizada en el contexto neoliberal, desencadenó en 2008-2009 una crisis de proporciones similares a la de 1929. Una década más tarde, la crisis aún se mantenía como un componente cotidiano en las decisiones económicas de empresas y estados en el mundo capitalista, y la pandemia cae en el campo fértil de sistema sanitarios y de seguridad social desatendidos por el dogma neoclásico, y de una globalización anárquica incapaz de diseñar el ámbito de voluntades colectivas indispensable a nivel planetario.

Aquí debemos hacer una especial mención a los países de ALyC que previo a la pandemia recorrieron la experiencia de gobiernos progresistas. Cuando la política sí importó, se desarrollaron sistemas de salud universal y de seguridad social inclusivos, que ante la pandemia contaban con las herramientas para enfrentarla. Y de ello se beneficiaron muchos gobiernos neoliberales, por cierto nunca reconocidos por éstos. Y esto hay que tenerlo en cuenta para la alternativa, la empresa privada actúa y piensa en “su” futuro, no el de la sociedad que integra.

Sin duda que el neoliberalismo respondió a una fase del capitalismo donde el sistema financiero se había transformado en el principal eje de acumulación, y además, en el “socio” indispensable a la hora de las inversiones corporativas y estatales. Luego de la crisis de 2008-09 se podría decir que el cambio de época comienza a definirse en torno a un eje de acumulación diferente con centro en las empresas transnacionales de las tecnologías de la información y de la comunicación. Las nuevas tecnologías se instalan en ambos márgenes del mercado, en la oferta diseñando procesos productivos y de competencia para las restantes corporaciones, y en la demanda, despertando apetitos consumistas desconocidos, pero además manejando información clasificada de los propios consumidores con fines publicitarios que se venden a las empresas del sector real de la economía.

Esa presencia omnipresente a través de los instrumentos de comunicación trabaja para que el discurso neoliberal se vuelva hegemónico, penetrando sobre las formas de pensar a tal punto que se incorporan en el sentido común de la sociedad, moldeando como interpretamos, vivimos y entendemos el mundo. “He allí la dificultad de resistir al neoliberalismo y recuperar la vida y la democracia” alerta Harvey (3). De los consumidores se pasa a los ciudadanos, a los electores, manejando información desde las preferencias de los consumidores a las preferencias políticas, mostrando el eje autoritario del neoliberalismo, casi como Orwell había imaginado en el Gran Hermano de su novela “1984”, dando paso a lo que se ha definido como Capitalismo de Vigilancia (4).

Por ahora, el mundo pos pandémico se nos presenta con estas facetas del mundo capitalista consolidadas, podríamos decir estructurales. Que han revolucionado el mercado, la comunicación personal y colectiva que se aleja de la presencialidad, la educación, y el trabajo, deslocalizando al trabajador de su centro laboral y flexibilizando su jornada de trabajo (teletrabajo).

A nivel internacional la pandemia reforzó las debilidades del capitalismo norteamericano instalando una tríada de países (EE.UU., China y Rusia) cuyos desencuentros van construyendo el camino impredecible que recorre la globalización hoy día.

Que hacer

Esta es una era caracterizada por el desprecio a los débiles, el fomento de toda clase de discriminación, se cultiva la emoción sobre la razón, la cultura cívica en declive, y la obsesión por la riqueza y los intereses personales. Estamos ante el peligro de que el neoliberalismo fermente una crisis política y cultural por medio de la ideología fascista. La unidad por encima de diferencias será crucial, en particular contra el imperialismo, nuestro principal enemigo.

Atilio Borón se pregunta “Pero, ¿por qué no pensar en alguna salida intermedia, ni la tan temida “barbarie” (de la cual hace tiempo se nos vienen administrando crecientes dosis en los capitalismos realmente existentes), ni la igualmente tan anhelada opción de un “comunismo reinventado”? ¿Por qué no pensar que una transición hacia el postcapitalismo será inevitablemente “desigual y combinada” con avances profundos en algunos terrenos?” Esa fue, en parte, la intención de la primera ola progresista, que avanzó en aquellas áreas donde el neoliberalismo era más débil a la luz de las mayorías postergadas. Por tanto se circunscribió a un proceso pos neoliberal, que se está revirtiendo hoy en Brasil, Ecuador y Uruguay con la derecha nuevamente en el gobierno.

El pretendido pos capitalismo abarcaría la desfinanciarización de la economía, y la desmercantilización de la sanidad y la seguridad social, para intentar avanzar en las “tareas pendientes” que obviamente tropezaban con mayores resistencias de la burguesía, por ejemplo el control de las plazas financieras, la estatización de la industria farmacéutica (para que los medicamentos dejen de ser una mercancía producida en función de su rentabilidad), la innovación tecnológica y los medios de comunicación, y por supuesto la recuperación pública de los “recursos naturales”, en realidad bienes comunes. Pensando en un camino unitario entre “muchos socialismos”, los cuales avanzarían de una forma desigual y combinada, pero con el objetivo común. Dentro de él, caben países muy diferenciados entre sí (relaciones de Estado y mercado, concepción de la democracia, papel de la empresa pública, social y privada, relaciones entre desarrollo económico y medio ambiente, derechos humanos o relaciones de género, etc.) pero agrupados contra el neoliberalismo y la hegemonía estadounidense.

El “nuevo” capitalismo en su conjunto se expresa en la acción combinada de cinco elementos: revolución informática, globalización, neoliberalismo, nuevo sistema financiero y hegemonía estadounidense. He ahí los capítulos de la acción conjunta de quienes harán frente al cambio de época contemporáneo. Con una prevención: “lo que el mundo requiere no es menos innovación tecnológica o globalización, sino más bien su ampliación y profundización civilizada, liberándolas de sus ataduras socio-institucionales con el neoliberalismo dominante, para afrontar las espantosas carencias sociales actuales y las no menos lúgubres amenazas genocidas y ambientales futuras” (5) y de su utilización para el dominio continental por parte del imperialismo norteamericano.

*Economista, docente y político uruguayo, dirigente del Frente Amplio. Presentado en el Foro internacional Revolución y Cambio de Época en el siglo XXI, Caracas febrero 2022

2. Presagios

 José Blanc*

El desplome del Silicon Valley Bank (SVB) es parte de los nubarrones que anuncian tormentas. SVB era el banco más grande del mundo tecnológico y ocupaba en Estados Unidos (EU) el lugar 16 por el tamaño de su valor bursátil. La corrida bancaria que lo derrumbó fue fulminante. Las Big Tech han quedado huérfanas: SVB se describía a sí mismo como el banco socio privilegiado de la economía de la innovación. A principios de este mes, la revista Forbes le otorgó el título de “el mejor banco americano”. Es el banco más grande en quebrar desde 2008.

Los problemas del SVB comenzaron a inicios de la semana pasada. El miércoles 8 de marzo la crisis se extendió al mercado bursátil: el valor de las acciones de SVB se desplomó 60 por ciento, nada menos. SVB respondió anunciando que obtendría un préstamo de 15 mil millones de dólares. Fue el anuncio de una búsqueda desesperada de liquidez que confirmaría la gravedad de su situación. El jueves la crisis se extendió a otros bancos: First Republic Bank perdió 16.5 por ciento; Signature Bank cayó 12; Zions Bancorporation, 11.4 por ciento. Gigantes como Bank of America y Wells Fargo experimentaron caídas superiores a 6 por ciento. El viernes 10 el valor de las acciones de SVB cayó otro 70 por ciento: la ruina estaba consumada en sólo dos días. Unos 60 mil millones de dólares de capitalización bursátil se esfumaron en un día. Janet Yellen, secretaria del Tesoro, informó que estaba vigilando a varios bancos a la luz de lo sucedido. Larry Summers, antiguo secretario del Tesoro, indicó: mientras el Estado intervenga, no hay razón para preocuparse de que el SVB pueda perjudicar a otros segmentos del sistema financiero: pura miopía.

Cuenta la leyenda que el SVB fue fundado en 1982 durante una partida de póquer, entre un banquero de Wells Fargo, Bill Biggerstaff, y Robert Medearis, profesor de la Universidad de Stanford, que se habrían percatado de la necesidad de una institución destinada a financiar a las empresas del naciente boom tecnológico. La leyenda tiene visos de verdad. Los bancos y el entero sistema financiero internacional son un enorme casino en el que la casa siempre gana y los jugadores pierden sin cesar, pero también hay, ha habido, bancarrotas en la que todos pierden.

El colapso de SVB obedece principalmente a las fuertes alzas de las tasas de interés decididas por la Reserva Federal (RF). Cuando las tasas estaban cercanas a cero, bancos como SVB se atiborraron de bonos del Tesoro a largo plazo. Pero las fuertes escaladas de la RF a las tasas de interés, para luchar contra la inflación, derrumbaron el precio de esos bonos, como resulta normal en el mercado financiero, dejando ingentes pérdidas a las organizaciones compradoras. Pero no sólo: esa caída ha arrastrado el precio de las acciones de las empresas tecnológicas, dificultando su captación de fondos. Ed Moya, analista de mercados de Oanda Corporation, apuntó en entrevista: Todo el mundo en Wall Street sabía que la campaña de subida de tipos de la Reserva Federal acabaría rompiendo algo, y ahora mismo eso se está llevando por delante a los bancos pequeños; y Konrad Alt, cofundador de Klaros Group, señaló: Los retos institucionales de SVB reflejan un problema sistémico más amplio y generalizado: el sector bancario está sentado sobre una tonelada de activos de bajo rendimiento que, gracias al último año de subidas de tipos, están ahora muy por debajo del agua, y hundiéndose.

Una crisis financiera global quizá de gran alcance está en gestación; puede avanzar rápidamente o desplazarse algunos meses o (pocos) años hacia el futuro, pero no hay salida. Las tendencias vienen de muy lejos. El annus horribilis de 2008 nunca fue superado; la conmoción de los cimientos del sistema financiero internacional de ese año produjo un estatus de riesgos no superado en los años posteriores. El endeudamiento global crece sin freno y hoy más que triplica al PIB mundial, pero el sistema financiero lo ve muy bien así, sin solución de continuidad por los siglos de los siglos; los bancos están dedicados a inventar instrumentos financieros cada vez más retorcidos para arrancar valor de donde sea. La banca central de cualquier parte, en medio de la complejidad, sabe sólo una cancioncilla. La RF, el ente regulador, está en cueros: continuará controlando la inflación, o hundiendo a los bancos con sus altas tasas de interés, veremos. Los bancos creen que sus ganancias dependen de unas buenas ocurrencias para patear el bote hacia delante y ya. Las presiones inflacionarias siguen actuantes y todos esperan a ver qué ocurre; nadie puede producir certezas sobre nada.

Ese ingente problema se originó en la liberación del sector financiero, operada por EU en la década de 1970. El sector financiero debería estar al servicio de la producción de bienes y servicios; hoy está estúpidamente al revés. La economía debe resolver el problema de la producción de bienes y servicios para satisfacer las necesidades de todos, no el hambre infinita de ganancias de los banqueros.

* Cronista, dramaturgo, ensayista, narrador y poeta mexicano. Estudió Lengua y Literaturas hispánicas en la FFyL de la UNAM. Investigador del INAH. Columnista de La Jornada