Vladimir Putin aspira a la reelección y compite contra otros 7 candidatos por un mandato de seis años al que se llega por mayoría a través del sufragio universal, directo y secreto.

En ese contexto, el actual jefe de Estado realizó su discurso anual ante la Asamblea Federal de Rusia (habitualmente se realizaba en el Kremlin pero desde 2017 ha cambiado de sede), apuntando a la necesidad de desarrollar el potencial tecnológico y la modernización de la economía y la administración estatal. Señaló, entonces, que cada ruso debe saber qué ocurre en el mundo, remarcando el protagonismo de la juventud en estos desafíos. Puso especial acento en que el ritmo de los cambios se está acelerando y que quienes aprovechen la ola tecnológica crecerán y los que no perderán soberanía tecno-científica.

Por eso, sostuvo Vladimir: “Nosotros determinaremos nuestro futuro”. En el aspecto social, recordó que la prioridad es que todas las familias accedan a guarderías para que sus madres puedan volver al estudio y al trabajo. Se invertirá en las regiones de Rusia un 40% más que los últimos seis años. Otro punto que resaltó en su discurso fue que la expectativa de vida creció de 65 (2000) a 73 años (2017), y el objetivo es alcanzar los 80 años en 2030.

La economía en la Federación, en lo que respecta a la agroindustria en general y, principalmente, a las exportaciones trigo, evidencia un crecimiento en producción y mercados. Los precios atractivos hoy la ubican como la economía que abastece de trigo a la mitad del mundo. En términos de importaciones agrícolas, tiene planificado ir reduciendo esa dependencia.

En el plano habitacional, 3.100.000 familias mejoraron su situación de vivienda en 2017, problemática que el gobierno resuelve focalizando en tres factores: aumento de los ingresos de la población, reducción de las tasas de los préstamos hipotecarios y ampliación de la oferta del mercado inmobiliario. Durante el 2017, se otorgaron préstamos hipotecarios a una tasa promedio del 10%, el objetivo es reducirla al 7%.

No podía faltar la cuestión de Crimea, donde se planea invertir 625 millones de dólares en carreteras que permitan complementar el proyecto de unir puertos entre Europa y Asia. Con ello, la intención sería ampliar la capacidad de tránsito para la circulación y colocación de productos. Según las estadísticas, en 1990 la capacidad era de 600 millones de toneladas; para 2001 llegó a 300 millones; en 2012 se superaron los niveles de 1990, alcanzando los 791 millones; y entre 2015 y 2017 se pasó de 921 a 1000 millones de toneladas, respectivamente.

Al ser Rusia un país tan extenso, el Gobierno planifica desarrollar la zona de la Siberia y el Ártico o lo que se denomina la zona oriental. Es estratégica esa región y por ello van a generar las condiciones para hacer crecer la población, basados en el desarrollo industrial y la radicación de más personas. El desarrollo industrial va a tener un apoyo desde la demanda militar, como rompehielos atómicos y mayores dotaciones para la flota naval con el objetivo de convertirla en la más poderosa del mundo. Todo esto, en sintonía con la infraestructura correspondiente, bajo el estricto cuidado y cambio de estándares para evitar efectos contaminantes. El mandatario señaló, en ese sentido, que hay que cuidar el agua potable.

Por otra parte, postuló que en todas las regiones deben crearse centros culturales. “Debemos ayudar a cada niño a realizar sus sueños”, expresó.

Si los enunciados se concretan, Rusia será una nación con fomento tecnológico basado en el ámbito de la ciencia. Así, se estimulará la llegada de científicos de otros países, será clave mejorar las universidades para atracción de estudiantes del mundo con el objetivo de que puedan quedarse en el país y se otorgará mayor flexibilidad para la obtención de la ciudadanía.

Las estimaciones indican que podrían alcanzarse esos objetivos a través del gasto del Estado, a caballo de recursos estratégicos como el oro y el petróleo. Los niveles de inflación han descendido de 20% (2000) al 2,5% (2017) y la macroeconomía se encuentra en recuperación, con el déficit fiscal dentro de los estándares europeos, una deuda del 18% del PIB (2017), reservas en dólares en ascenso –sumado a los acuerdos con China e Irán por fuera de la moneda norteamericana- y un precio del crudo lejos de los precios de 2014.

La Federación de Rusia parece ordenada. Una consecuencia directa de este repaso fue expuesto en el discurso: el aumento de la capacidad militar hoy es la más avanzada del mundo. Con la caída de la URSS, se habían perdido un 23% del territorio, millones de habitantes, 40% del PIB, 39% del potencial industrial y 44% del potencial militar. Aun así, se desarrollaron misiles de gran alcance –superando a los de 11.000 kilómetros-, que pueden pasar por el polo norte y sur; como así también uno que tiene la característica de esquivar los escudos antimisiles y submarinos no tripulados de gran velocidad.

Resumiendo, Putin dejo claro que Rusia es un Estado de ciencia, educación con base técnica y que utilizará su desarrollo sólo si es agredido o si alguno de sus aliados es atacado. No dudará en responder con el poder militar que hoy alcanzó.

 

  • Economista (UBA) e Investigador FCE-UBA / CESO / C. C. de la Cooperación Floreal Gorini