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Crisis de “paradigma” o de sistema: ¿Estallará la “madre” de todas las burbujas?

diciembre 19, 2017 Documentos, Temas de la semana No Comments
Wim Dierckxsens, Walter Formento| Desde que Bernanke asumió la presidencia de la Reserva Federal de EUA (Fed) (1) , en febrero de 2006, se ha instalado como legal que se puede resolver un problema creando un billón de dólares de la “nada”(2) , al comprar una gran cantidad de activos con ese billón de dólares.
A partir de este momento nada parecía más fácil para los bancos centrales; cada vez que el mercado de valores está a la baja, la solución será crear dinero nuevo, comprar y comprar más fondos del índice bursátil y el problema estaría resuelto, ya que el mercado de valores deja de caer y rebota rápidamente porque los bancos centrales los respaldan. Las políticas de los bancos centrales son señaladas cada vez más como la fuente de la creciente desigualdad en los ingresos y riqueza. Estas políticas respaldan las burbujas de crédito/activos pero una vez que se vean limitadas o interrumpidas, estallaran/explotaran y con ello todas las burbujas de crédito/activos. La pregunta del millón es cuándo sucederá.

 Cuando las altas tasas de interés estaban inhibiendo los préstamos y el crecimiento, la solución fue crear unos pocos billones de dinero ´nuevo´ creados de la nada y comprar con ellos suficientes bonos soberanos para reducir las tasas de interés a cero e incluso más allá, a tasa negativa. Igualmente cuando bajo la demanda de inmuebles por los altos precios, la solución (China recientemente) fue crear dinero sin respaldo, que en manos de los agentes de los gobiernos locales servía para comprar los edificios vacíos. Para terminar con los ejemplos, si hay deflación por una demanda a la baja, una posible solución será emitir un billón en bonos del gobierno con cuyo dinero se financian megaproyectos de defensa, cuyo encadenamiento futuro con la economía real solo se garantizara (al menos en parte) en tanto que se consigan ventas sustanciales en el extranjero.

 El mecanismo para resolver los problemas económicos, creando billones de dinero de la nada, pareciera una máquina de movimiento perpetuo y sin límites a la cantidad de dinero nuevo que puede crearse con un interés cercano a cero o cero, ya que hasta los pagos de intereses pueden financiarse con ese dinero ficticio, emitido sin respaldo. Es más aún, la Reserva Federal (Fed) compro incluso bonos del Tesoro y con los ingresos que ese “dinero de la nada” genera devuelven dinero al Tesoro para volver a emitir más bonos, poniendo así en marcha una máquina de creación de dinero en movimiento aparentemente perpetuo. La política de crear Billones de la nada para comprar Billones en activos, ha inflado una ´burbuja madre´ en todas las clases de activos respaldadas o compradas por los bancos centrales y sus representantes. Entonces nos podemos preguntar: ¿Podría explotar la ´madre´ de todas las burbujas o más bien ya no habrá más crisis bursátiles?

 Trataremos primero dar respuesta a una pregunta con otra: ¿hay problemas que no se pueden resolver creando otro billón y comprando activos? Los últimos ocho años han creado la ilusión reconfortante de que esencialmente todos los problemas en la era moderna del capitalismo basado en la deuda en todos sus formas, sea americano, europeo japonés o incluso chino, pueden resolverse creando tantos billones como sea necesario y comprando activos o emitiendo líneas de crédito garantizadas con la nueva moneda creada de la nada. Sin embargo, como afirma Charles H. Smith, hay algunos problemas estructurales que no pueden ser resueltos por este mecanismo, algunos principalmente económicos, otros político-sociales, pero todos ellos afectan al sistema como un todo y no solo al ámbito financiero.

 La fragilidad sistémica introducida por la financiarización en algún momento llegará a su fin. Todo el mercado global de activos -acciones, bonos, bienes raíces y ´commodities´-, en esencia constituye un esquema ponzi (3) piramidal en el que la rápida expansión del crédito (capital ficticio) impulsa los precios de los activos hacia arriba, y dado que los activos son colaterales para la deuda adicional, las mayores tasas de beneficio (ficticio) habilitan una nueva ronda para la expansión del híper-crédito. Esto empuja las valoraciones de los activos aún más hacia arriba, lo que crea el escenario para una expansión adicional del crédito (capital ficticio), basada en un supuesto aumento asombroso en el ´valor´ de la garantía que respalda la nueva deuda. Los bancos centrales han impulsado este esquema piramidal comprando bonos y acciones con divisas creadas de la nada y con ello han fomentado la desigualdad económica y social como no se ha visto nunca antes en la historia del capitalismo.

 Pero, a partir de noviembre de 2017, se observa un “cansancio” en la bolsa de valores. Además, el banco central estadounidense (Fed) desde octubre ya no está con la política de fomentar la expansión monetaria (QE) y más bien ha anunciado que va retirar dinero del mercado, aumentando las tasas de interés. No solo Charles H. Smith sino muchos otros anuncian que está por explotar la ´madre´ de todas las burbujas financieras creadas. No tenemos dudas que este colapso financiero se puede atribuir primero que todo a la fragmentación de las élites en pugna. Para nosotros son las élites financieras unipolares globalistas las que bien podrían provocar dicho colapso mientras tengan el control sobre la Reserva Federal de EUA, es decir hasta febrero de 2018.

 Trump vs el capital financiero unipolar y globalista

Resultado de imagen para trump y el capital financieroDesde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha venido actuando efectivamente primero que nada para limitar el control que las élites financieras unipolares globalistas ejercen sobre el mundo de las finanzas y la emisión de dinero ficticio, a fin de desarrollar la economía real de EUA. En este contexto, Trump acaba de poner a Jerome Powell a la cabeza de la Reserva Federal. Es la primera vez que esa institución tiene un presidente que no es economista sino jurista. Su misión, a partir de marzo de 2018, será poner fin a la política monetarista y a las reglas en vigencia desde el fin de la convertibilidad del dólar en oro a principios de los años setenta (1971/73). Jerome Powel, afirma Thierry Meyssan, tendrá que concebir nuevos reglamentos que pongan el capital al servicio de la producción y no de la especulación, como hasta ahora sucede.

 Para obstruir la expansión del capital financiero globalizado, Trump sacó a Estados Unidos del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica, concebido para subordinar a China. En reciprocidad, Pekín redujo de manera considerable sus derechos de aduana, demostrando así que es posible instaurar la cooperación entre Estados en lugar de la anterior situación de enfrentamiento. En noviembre de 2017, el Congreso de EUA aprobó una reforma tributaria que también el Senado aprobó el 2 de diciembre. La reforma fiscal de Donald Trump debería suprimir todo tipo de exoneraciones y reducir las tasas sobre las empresas de 35 a 22%, o incluso a 20%.

 Está claro que ni las clases medias ni mucho menos las clases populares se beneficiarán con esta reducción en los impuestos, al contrario si les tocará pagar de alguna forma la cuenta. En realidad los expertos están divididos en cuanto a saber qué fracciones de clases se van a beneficiar con esas medidas. Está también por verse si las transnacionales regresarán o no a los EUA para que la reforma genere indirectamente ingresos populares mediante el flujo de regreso de empleos al país. A nuestro parecer, la creación de un billón tras otro para comprar activos fue una política que ha enriquecido primero que nada a las élites financieras a expensas de cualquier otra fracción de clase. La política de emisión sin respaldo (QE) ha favorecido más a la élite del capital financiero unipolar y globalista que a las elites del capital financiero unipolar continentalista y ni hablar de los capitales nacionales, fracción que expresa Trump directamente. En la opinión de Thierry Meyssan que compartimos, está claro que la reforma fiscal vinculada con la reforma aduanera, harán menos rentables los numerosos puestos de trabajo que las transnacionales han transferido al extranjero y llevará a que diversas industrias regresen a suelo estadounidense.

 Una verdadera pugna entre fracciones de clase comienza a darse cuando el aumento de la desigualdad social y económica divide a las propias élites y provoca la desunión política del “Estado Profundo”, hecho que llevó al poder a Trump en las elecciones pasadas. La política de emisión sin respaldo (QE) ha sido la política por excelencia del capital financiero unipolar y globalista, lo cual ha generado también conflictos entre las dos élites financieras creando el espacio político para un tercero: Trump. Estas contradicciones intra-clase se dan, en nuestra perspectiva por una batalla por la riqueza ya existente, al no poder vislumbrar una opción clara del reinicio de otro ciclo económico en la economía real ampliando dicha riqueza.

 La política de Trump primero que nada es anti-globalista. En vez de disolver el brazo armado de las élites financieras globalistas (la OTAN), Trump ha logrado obligarla a abandonar el uso del terrorismo como método de guerra y la ha llevado a convertirse en una alianza antiterrorista. Estamos a un año de gobierno Trump y en febrero la presidencia de la Fed pasará a manos de un abogado alineado con la política de Trump.

 Con Jerome Powell en la presidencia de la Reserve Federal podemos estar seguros que luchará por una economía sin recesión al menos en el primer año de su mandato, ya que un debacle en el mercado financiero sería la mayor amenaza no solo para su mandato sino también para el presidente Trump en persona a quién se le atribuirá semejante crisis. Sin embargo, una vez que esté bien instalado en su cargo las prioridades de la Fed cambiarán drásticamente y el enfoque de Powell estará dirigido a equilibrar las balanzas financieras una vez que pueda dejar de preocuparse por el riesgo de una recesión

 La pérdida del control, por la élite financiero globalista, sobre la Fed constituyó el momento oportuno para que planearan aumentar las tasas de interés y causar así inflación creando las condiciones para que explotara una bomba de tiempo: la ´madre´ de todas las burbujas atribuyendo el desastre a la administración Trump y pidiendo su ´impeachment´ o demisión. El tiempo para los globalistas se está acabando. No vemos que logren, con la tercera alza de la tasa de interés en diciembre de 2017, haber creado las condiciones necesarias para lograrlo. Aunque la actual presidente de la Fed anunció que habrá otras tres alzas en las tasas de interés en el año 2018, ya en febrero se acaba su mandato y con ello el tiempo para lograr imponerlos. Es probable que a partir de ahí las fuerzas globalistas y el partido demócrata se concentren en el ´impeachment´ o en la destitución del presidente de la república por la vía legal.

 La obsesión globalista por la inflación: la ´madre de todas la burbujas´

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) de Basilea, otro instrumento importante de las fuerzas globalistas, emitió en 2017 un informe, elaborado por Resultado de imagen para la inflacionCharles Goodhart y Manoj Pradhan, que afirma que el cambio demográfico revertirá las tendencias mundiales de varias décadas. Estaríamos ante una población que proporcionalmente envejece a nivel mundial (longevidad en los trabajadores jubilados) y una fuerza de trabajo formal que se contrae (mientras se expande la informal y la que se encuentra desarrollando economía popular de subsistencia), para revertir las tendencias a la baja de la inflación, así como el alza de las tasas de interés. Argumenta el documento que la amplia expansión del crédito/deuda que impulsó la expansión monetaria global en los primeros 15 años de siglo XXI está llegando a su límite. La deuda no es capital real sino capital ficticio. Dicho de otra manera: los ahorros siguen siendo importantes ya que son capital real de trabajo y, a medida que la generación anterior de trabajadores se jubile, dichos ahorros se reducirán lo que hará que el capital real sea más escaso y por ende más costoso que el propio capital ficticio. Esta tendencia contradictoria conllevaría, concluye el BIS, a alzas en las tasas de interés y las mismas a la inflación.

 De acuerdo al documento del BIS, la política económica de la demografía es como una batalla de generaciones (´a clash of ages´). La batalla política consistirá en que las generaciones mayores lucharán sobre todo por defender su seguridad social cada vez más costosa y la población trabajadora luchará en primer lugar por mejores ingresos reales (poder adquisitivo del salario). Por el momento los trabajadores adultos mayores sabrán defenderse todavía al engrosar sus filas con el envejecimiento de la población, pero habrá un momento que las generaciones económicamente activas cuestionaran el consumo suntuario e improductivo de los adultos mayores.

 El caso demográfico del documento del BIS en realidad es un estudio de trabajo, capital y ahorro, afirma Smith. En esencia, dice que la gran expansión de la fuerza de trabajo global (4) (liderada por el surgimiento de China como el taller mundial) es algo único y que está a punto de revertirse a medida que el ´Bono Demográfico´ (la relativa sobre-representación de la población en edad activa en la población total) es cada vez más un hecho del pasado y que la sobre-representación de la generación ´Baby Boom´(5) , en edades de alcanzar en masa la edad de retiro, es un fenómeno cada vez más global y difícil de soportar para la población económicamente activa que está a la baja relativa.

 El BIS anuncia, en otras palabras, que la inflación se debe al envejecimiento de la población y con ello preparan argumentos para implementar políticas de redistribución desde la mal llamada clase rentista e improductiva (los trabajadores adultos mayores jubilados) hacia la población trabajadora en activo, fomentando una lucha intergeneracional para solucionar el problema. Una forma sería condonando las deudas estudiantiles cuando estalle la burbuja. Estas deudas alcanzan sumas muy elevadas y no solamente en EUA. El efecto inmediato sería un alza en la demanda de bienes y servicios por parte de esta nueva generación. Para atenuar este efecto inflacionario es posible transferir el costo a los adultos mayores improductivos en edad de retiro que todo lo tienen. Semejante política tendría su público en un partido socio-liberal-demócrata (globalista) y no afectaría la verdadera concentración de riqueza a favor de las élites en el mundo.

 Viendo las cosas más a fondo, los economistas ´main stream´ (Banco Mundial, FMI, BIS) no han profundizado mucho el tema de la inflación ya que hay inflación oculta. Es un hecho que China y otros países emergentes pueden exportar la deflación en bienes que son comercializables, disimulando la inflación en los productos y servicios ´locales´. Aquellos bienes y servicios no transables tales como los del gobierno local, vivienda, comestibles, comida rápida, la mayoría de los servicios de salud y educación y hasta cortes de pelo, etc., en otras palabras, son una parte sustancial de la economía real y se disparan a medida que el suministro de dinero se expande más rápidamente que la producción/suministro de estos bienes y servicios. La inflación ya está extremadamente alta en los sectores no transables pero es invisibilizada al estar a menudo dominada, financiada o controlada por el sector público/gobierno. La deflación en cambio se da sobre bienes transables tales como televisores, juguetes, celulares, software, etc., y estas rebajas de precio resultan bien visibles al consumidor al verlo en su propia billetera.

 Según un índice de ´precios sombra´ (Burrito Index), los precios al consumidor han subido 160% desde 2001 al 1 de agosto de 2016. Gran parte de la inflación real en sectores como la salud es invisible para las clases protegidas porque está siendo absorbida por el gobierno y los empresarios (6) .

 Gráfico: La inflación según bienes y servicios seleccionado 1996-2016

 

Al perder el control sobre la banca central (la Reserva Federal) en febrero de 2018, las fuerzas globalistas y sus grandes medios de comunicación necesitaran un medio más eficaz para aumentar la inflación. Las predicciones son que muy pronto estaremos viendo que los globalistas, representados por el partido Demócrata en EUA, van por la ‘opción nuclear’, demandando una expansión monetaria (QE), es decir, crear dinero de la nada por la Fed para inyectarlo directamente en ´Main Street´, en beneficio de la población en general. Con la introducción de dinero nuevo “creado de la nada” en la economía real, aumentaría rápidamente la demanda de productos de consumo y servicios sin generar una correspondiente oferta nueva de productos y servicios. Se crearán así las condiciones para un rápido proceso inflacionario.

 Es un hecho que las políticas de expansión monetaria (QE) han aumentado la desigualdad social como nunca antes se ha visto. El siguiente gráfico muestra la cruda realidad: la creación de dinero de la nada por el banco central de EUA (Fed) para la compra de activos, ha enriquecido a la parte superior de la pirámide social de riqueza y poder (línea de puntos en rojo), que se limita al 10% superior (más específicamente al 1% superior) y ha producido también efectos cada vez más negativos para el 90% inferior (línea de puntos en gris).